domingo, 26 de mayo de 2019

Demoslo todo

Y Ana le dijo: —Perdone usted, señor, pero tan cierto como que usted vive es que yo soy aquella mujer que estuvo orando al Señor aquí, cerca de usted. Le pedí al Señor que me diera este hijo, y él me lo concedió. Yo, por mi parte, lo he dedicado al Señor, y mientras viva estará dedicado a él. Entonces Elí se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, delante del Señor. 
1 Samuel 1:26‭-‬28 DHHS94
https://bible.com/bible/1846/1sa.1.26-28.DHHS94
Reflexionando en el primer libro de Samuel me topo con una historia fascinante en la que dios hace un verdadero milagro y le da a Ana un hijo pero no me incline a hacer este devocional solo por la historia de un gran milagro sino por lo que sucede a continuación la respuesta de Ana al milagro y a su promesa a Dios ella en oración pide un hijo y le promete a Dios que se lo entregaría a él y es realmente educativo lo que hace Ana al cumplir su promesa hermanos yo me pregunto cuantas veces hemos pedido, se nos da y no agradecemos lo que se nos da e incluso sin pedir se nos colma de bendiciones y en mi caso no las veo y quiero otras cosas que no son nesesarias cuando con todas las bendiciones que dios me a dado debería de multiplicar y estar tan agradecido que incline mi cabeza al suelo para agradecer todo lo que dios me da. Esto me hace recordar el evangelio de Mateo que ya hemos estado repasando en Mateo 25:14‭-‬27 DHHS94 dice 
»Sucederá también con el reino de los cielos como con un hombre que, estando a punto de irse a otro país, llamó a sus empleados y les encargó que le cuidaran su dinero. A uno de ellos le entregó cinco mil monedas, a otro dos mil y a otro mil: a cada uno según su capacidad. Entonces se fue de viaje. El empleado que recibió las cinco mil monedas hizo negocio con el dinero y ganó otras cinco mil monedas. Del mismo modo, el que recibió dos mil ganó otras dos mil. Pero el que recibió mil fue y escondió el dinero de su jefe en un hoyo que hizo en la tierra.  »Mucho tiempo después volvió el jefe de aquellos empleados, y se puso a hacer cuentas con ellos. Primero llegó el que había recibido las cinco mil monedas, y entregó a su jefe otras cinco mil, diciéndole: “Señor, usted me dio cinco mil, y aquí tiene otras cinco mil que gané.” El jefe le dijo: “Muy bien, eres un empleado bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo.” Después llegó el empleado que había recibido las dos mil monedas, y dijo: “Señor, usted me dio dos mil, y aquí tiene otras dos mil que gané.” El jefe le dijo: “Muy bien, eres un empleado bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo.”  »Pero cuando llegó el empleado que había recibido las mil monedas, le dijo a su jefe: “Señor, yo sabía que usted es un hombre duro, que cosecha donde no sembró y recoge donde no esparció. Por eso tuve miedo, y fui y escondí su dinero en la tierra. Pero aquí tiene lo que es suyo.” El jefe le contestó: “Tú eres un empleado malo y perezoso, pues si sabías que yo cosecho donde no sembré y que recojo donde no esparcí, deberías haber llevado mi dinero al banco, y yo, al volver, habría recibido mi dinero más los intereses.” 
Entonces hermanos que estamos haciendo con los milagros que dios hace en nuestra vida simplemente el recibir su espíritu es el milagro más grande el conoserlo y saber de él, entones hermanos que esperamos para empezar a dar lo que ya se nos fue dado

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